Siete errores frecuentes en la liquidación de nómina.
Hallazgos que se repiten en las auditorías: recargos, bases de cotización, vacaciones y liquidaciones definitivas.
Después de decenas de auditorías, los hallazgos tienden a concentrarse en un puñado de causas. No suelen ser fraudes: son configuraciones erradas que se replican mes tras mes.
El primero es la base de cotización mal construida. Cuando se pactan pagos no constitutivos de salario sin el soporte adecuado, o se excluyen conceptos que sí deben incluirse, el error se acumula en cada período y en cada liquidación definitiva.
El segundo son los recargos y el trabajo suplementario. La combinación de recargo nocturno, dominical y horas extra tiene reglas específicas; cuando el sistema está parametrizado a medias, la diferencia por empleado es pequeña, pero multiplicada por la planta y por 24 meses deja de serlo.
El tercero es el control de vacaciones. Días disfrutados que no se descuentan del saldo, compensaciones sin autorización y provisiones que no reflejan la realidad del pasivo.
El cuarto son las liquidaciones definitivas de contrato, donde suelen olvidarse conceptos variables del último año o el promedio correcto para el cálculo prestacional.
Los tres restantes se relacionan con novedades que se reportan por canales informales, ajustes manuales sin trazabilidad y falta de conciliación entre la nómina y la planilla de seguridad social. Todos se corrigen con lo mismo: proceso documentado, controles previos al cierre y doble revisión.

